A lo largo de este año hemos venido siguiendo la evolución de las pantallas planas a través de una comparativa y numerosos primeros contactos . Cómo han ido evolucionando, su calidad y su precio, hasta el punto de competir directamente con los monitores convencionales de rayos catódicos, en cuanto a prestaciones, respecto al precio, aún siendo asequibles, todavía no son competitivos .
Como ya sabrán nuestros lectores, el tubo de rayos catódicos se basa en un recipiente de vidrio al que se le hace vacío . En su parte posterior se encuentra el cañón de electrones, un dispositivo capaz de emitir haces de electrones y acelerarlos para que puedan impactar en el frontal del recipiente, la pantalla . La parte inferior de la pantalla esta recubierta de unas substancias fosforescentes que brillan cuando un electrón choca contra ellas . El principal problema que encontramos en este equipo es la convergencia de haces . Este viene motivado por el uso de tres rayos ( rojo, azul y verde ) que, combinados generan todo el espectro cromático . Cuando se pretende generar un punto blanco, los tres haces deben incidir en el mismo punto, de no ser así, se apreciarán los distintos colores, lo que provocará lo que llamaremos falta de convergencia .
Por otra parte, al existir diferentes distancias entre el cañón de electrones y los distintos puntos de la pantalla, provoca falta de nitidez en las esquinas de la misma .
Los monitores TFT están compuestos por una matriz de transistores fotoemisores que emiten luz cuando pasa una corriente por ellos . Sobre estos transistores se sitúa el cristal líquido, que modula cada uno de los puntos permitiendo que pase la luz en mayor o menor medida . Esto nos soluciona el problema de convergencia y la falta de nitidez en las esquinas de la pantalla, pero al estar la imagen formada por puntos luminosos físicamente indisociables no es posible encender medio pixel . Por tanto un monitor con una resolución de 1024x768 puntos activos, como es este caso, puede reproducir perfectamente imágenes de esas dimensiones, pero si la imagen es menor se adopta una solución de compromiso, ya sea reducir el tamaño de la imagen o encender varios transistores por un solo pixel .
Sin embargo, el mayor problema de la tecnología TFT es el ángulo de visión correcta que permite, lo que en un ordenador portátil es una ventaja ( privacidad ) , en uno de mesa se convierte en un inconveniente . No es el caso que nos ocupa . El PanoView 745 ofrece un ángulo de visión casi total, tanto a izquierda o derecha así como desde arriba, siendo la más defectuosa la visión inferior ( 500-600 ) , aunque es poco práctica .
En cuanto a las prestaciones de este nuevo monitor, su geometría es perfecta y la calidad de los gráficos que le pasamos como pruebas han dado un resultado excelente, como es habitual en los monitores de esta tecnología .
En el frontal del equipo podemos encontrar dos altavoces audio, función de multimedia y los controles del menú que nos permite ajustar cualquier problema de imagen con comodidad .
El reducido tamaño de la peana de 179,8 milímetros, facilita su instalación sea cual sea el tamaño del escritorio . El refresco vertical es el estándar, 60 Hz, y el alimentador externo es de 12V, de 5V en el modo de bajo consumo . Consta de una entrada analógica directa RGB y una amplia gama de colores que llega hasta los 16,7 millones .